Ahorrar… ¿sí? o ¿no?

Desde hace algún tiempo, una entidad financiera viene presentando, como parte de una campaña publicitaria, la expresión: La valentía de muchos “no” te llevan a un gran “sí”. Con esta frase se resume lo que significa el ahorro en toda su magnitud.

Ahorrar es aprender a limitar nuestros gastos a lo mínimo posible, es también conocer nuestras principales necesidades y descartar aquello que no es urgente y que puede esperar a otro momento o a una mejor situación económica.

Contrariamente a lo que la mayoría piensa, cuando alguien ahorra no significa que se quede sin nada, sino que la persona planifica sus gastos y ha aprendido a establecer prioridades; de esta manera sabe que al cubrir lo mínimo, no pasará necesidades y que lo que va “sobrando” en lugar de “desperdiciarlo” en algún gusto pasajero, se guarda, se almacena, se acumula y se utiliza en los grandes proyectos personales.

Se entiende como ahorro a la parte del ingreso que no se destina al gasto y que se reserva para necesidades futuras, generalmente se guarda en un depósito a plazo o una cuenta de ahorro administrada por una entidad financiera de confianza que le paga a las personas que le entregan su dinero. A esta ganancia se le llama rentabilidad y se expresa a través de los intereses, los cuales varían dependiendo de las características de la cuenta, tales como el plazo, el tipo de ahorro, el tipo de moneda, entre otros.

Sea en la modalidad que sea, lo importante es iniciar, es dar el primer paso y empezar a ahorrar para alcanzar nuestro grandes sueños. Esto ¿implicará sacrificio? Pues, claro que sí, pues lo que vale la pena, cuesta; pero tiene enormes recompensas. Así que solo hace falta animarse y empezar.

 

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